Se calcula que cien mil personas al año van a vivir a Los Ángeles para hacer carrera en la industria del espectáculo. Llegan de todas partes de Estados Unidos, de todas partes del mundo. En sus lugares natales son estrellas, son inteligentes o divertidos o talentosos o guapos. Al llegar allí se suman a los cien mil que llegaron el año anterior y esperan a los cien mil que llegarán el siguiente, el siguiente, el siguiente. En 1992 Sharon Stone era únicamente otra actriz del montón, tenía treinta y cuatro años, una melena rubia bien teñida, un impresionable físico que le garantizaba un dudoso amasijo de películas de bajo presupuesto que no había visto nadie, y un curioso papel en aquel divertido blockbuster de acción con Arnold Schwarzenegger, Desafío total. Pero Sharon no era nadie. O nadie fue hasta que ese director holandés de poca monta, que prendado de ella se había quedado desde ese taquillazo de hacia dos años, se plantó en las oficinas de Sony al grito de: "Soy Paul Verhoeven y quiero a Sharon Stone
Sharon Stone y su legendario casting
Se calcula que cien mil personas al año van a vivir a Los Ángeles para hacer carrera en la industria del espectáculo. Llegan de todas partes de Estados Unidos, de todas partes del mundo. En sus lugares natales son estrellas, son inteligentes o divertidos o talentosos o guapos. Al llegar allí se suman a los cien mil que llegaron el año anterior y esperan a los cien mil que llegarán el siguiente, el siguiente, el siguiente. En 1992 Sharon Stone era únicamente otra actriz del montón, tenía treinta y cuatro años, una melena rubia bien teñida, un impresionable físico que le garantizaba un dudoso amasijo de películas de bajo presupuesto que no había visto nadie, y un curioso papel en aquel divertido blockbuster de acción con Arnold Schwarzenegger, Desafío total. Pero Sharon no era nadie. O nadie fue hasta que ese director holandés de poca monta, que prendado de ella se había quedado desde ese taquillazo de hacia dos años, se plantó en las oficinas de Sony al grito de: "Soy Paul Verhoeven y quiero a Sharon Stone