Sigue vigente el Colegio de las Vizcaínas

Las jóvenes Rita Robles y Concepción Pérez, dos de las huérfanas educadas en el Colegio San Ignacio de Loyola Vizcaínas, bordaron con cabello humano sobre tela de seda, en el siglo XIX, las imágenes del Palacio de Minería y la estatua ecuestre de Carlos IV, respectivamente, con la técnica punto de Lausín o de litografía. Estas dos piezas únicas, en las que se aprecia "el máximo grado de virtud y excelencia" que alcanzaron las alumnas, pertenecen al acervo textil de esta institución educativa fundada hace 250 años. Entre las colecciones de pintura, fotografía, música y mobiliario que resguarda el colegio, único de la época colonial que se ha mantenido en funcionamiento hasta nuestros días, destacan las casi cinco mil piezas de textiles, tanto litúrgicos como ornamentales, producto de las muchas horas al día que dedicaban las niñas a bordar, entre otras "labores mujeriles". Entre las técnicas que aprendieron y utilizaron las niñas y jóvenes se encuentran el deshilado, el plisado, el bordado en relieve y el teji