En los pasillos del Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra (INR), en el sur de la Ciudad de México, el ir y venir de usuarios y personal de salud convive con otro lenguaje inesperado en un hospital: el arte. Visitantes con muletas cruzan el vestíbulo; algunos avanzan en silla de ruedas, acompañados por familiares o enfermeros. Se escuchan indicaciones clínicas y el murmullo constante de quienes esperan turno para rehabilitación cardiorrespiratoria, geriátrica o neurológica. En medio de ese movimiento cotidiano, tres murales irrumpen en el paisaje clínico con figuras, colores y símbolos que invitan a detenerse unos segundos. “No hay nada peor que una intervención pictórica que nadie mira”, afirmó el pintor y muralista Alejandro Reyna García en entrevista. “Lo más bonito es cuando alguien se detiene y pregunta qué significa. Ahí es cuando la pintura realmente cobra vida”. Dos de esas piezas pertenecen al artista, originario de San Luis Potosí, y permanecen sin título, mientras la terc
Técnica, ciencia y arte en el INR
En los pasillos del Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra Ibarra (INR), en el sur de la Ciudad de México, el ir y venir de usuarios y personal de salud convive con otro lenguaje inesperado en un hospital: el arte. Visitantes con muletas cruzan el vestíbulo; algunos avanzan en silla de ruedas, acompañados por familiares o enfermeros. Se escuchan indicaciones clínicas y el murmullo constante de quienes esperan turno para rehabilitación cardiorrespiratoria, geriátrica o neurológica. En medio de ese movimiento cotidiano, tres murales irrumpen en el paisaje clínico con figuras, colores y símbolos que invitan a detenerse unos segundos. “No hay nada peor que una intervención pictórica que nadie mira”, afirmó el pintor y muralista Alejandro Reyna García en entrevista. “Lo más bonito es cuando alguien se detiene y pregunta qué significa. Ahí es cuando la pintura realmente cobra vida”. Dos de esas piezas pertenecen al artista, originario de San Luis Potosí, y permanecen sin título, mientras la terc