Valeria Tentoni llegó a la literatura y al periodismo como una curiosa en busca de saciar su obsesión con las palabras; su curiosidad la llevó a los talleres literarios que impartía el escritor argentino Alberto Laiseca, su maestro, quien le abrió las puertas de la escritura, a la que entró a través de las entrevistas y conversaciones literarias. A esa reflexión dedica El color favorito, que habla del poder de las preguntas y la conversación. Publicado por la editorial Gris Tormenta, en su colección Editor, en este ensayo Tentoni profundiza en la entrevista como fuerza detonadora de su propia escritura creativa. “Es un libro que yo tenía dentro, son ideas muy viejas que me ayudaron a trabajar cosas que nadie me enseñó. Preguntar es muy difícil y placentero, sigue siendo un reto y una belleza porque es un juego de ideas. Este libro homenajea esos momentos de las entrevistas, una reflexión sobre por qué los artistas y escritores me contaban lo que me contaban, es un trabajo que sigo haciendo, me sigue gustando
Tentoni habla del poder de las preguntas
Valeria Tentoni llegó a la literatura y al periodismo como una curiosa en busca de saciar su obsesión con las palabras; su curiosidad la llevó a los talleres literarios que impartía el escritor argentino Alberto Laiseca, su maestro, quien le abrió las puertas de la escritura, a la que entró a través de las entrevistas y conversaciones literarias. A esa reflexión dedica El color favorito, que habla del poder de las preguntas y la conversación. Publicado por la editorial Gris Tormenta, en su colección Editor, en este ensayo Tentoni profundiza en la entrevista como fuerza detonadora de su propia escritura creativa. “Es un libro que yo tenía dentro, son ideas muy viejas que me ayudaron a trabajar cosas que nadie me enseñó. Preguntar es muy difícil y placentero, sigue siendo un reto y una belleza porque es un juego de ideas. Este libro homenajea esos momentos de las entrevistas, una reflexión sobre por qué los artistas y escritores me contaban lo que me contaban, es un trabajo que sigo haciendo, me sigue gustando