Toma la vida por los cuernos

Antes de ser actriz reconocida, Adriana Paz fue migrante en España y Canadá. Y ahí tuvo que ganarse la vida cuidando niños y mujeres mayores, siendo animadora turística o mesera en antros y bodas. Incluso, llegó a pedir trabajo de cocinera, cuando no sabía nada de ello. “Había que comer. Y en el momento que dejas la casa materna, que emigras, te toca hacer cosas que igual ni soñabas, ni pensabas lograr o que igual ni te gustaba, pero hay que entrarle”, comenta. Su maestro de actuación, el reconocido Héctor Mendoza, le dijo que viviera. Y le tomó la palabra. Adriana tenía 23 años, acababa de terminar la escuela y pensó que sería lo mejor. “Pero sí estuvo muy cabrón. Sí está bien la academia, muy bonita, pero la vida es otra cosa y hay que aprender de ella. Creo todo eso me ha servido”, dice ahora, siendo uno de los rostros más cotizados del cine nacional que ha comenzado su internacionalización. Rostro cotizado Adriana fue considerada como una de las mujeres a seguir en 2025. De un papel pequeño en Rudo y Curs