Es un misterio de 500 años cuya solución podría requerir la colaboración de la reina de Inglaterra, el papa y el millonario Bill Gates. Un equipo internacional de científicos intenta rastrear los verdaderos restos de Leonardo da Vinci, extraer su ADN para arrojar nueva luz sobre su carácter y crear un modelo del aspecto que tenía ese gran genio del Renacimiento. Se prevé que será difícil desentrañar el verdadero código Da Vinci, y algunos de los expertos más destacados en genética –entre ellos algunos que colaboraron con la FBI para identificar a las víctimas de los ataques del 11-S en Estados Unidos– estarán trabajando en este caso. Para este proyecto se podrían retirar cabellos de pinturas que se sabe que son de su autoría. Se podría pedir a los propietarios de algunos de sus diarios manuscritos –como la reina Isabel, el Vaticano y Gates– que los faciliten para hacer pruebas de huellas digitales, y se podría solicitar a presuntos descendientes que proporcionen muestras de su ADN para analizar. Jesse Ausubel
Tras el verdadero código Da Vinci
Es un misterio de 500 años cuya solución podría requerir la colaboración de la reina de Inglaterra, el papa y el millonario Bill Gates. Un equipo internacional de científicos intenta rastrear los verdaderos restos de Leonardo da Vinci, extraer su ADN para arrojar nueva luz sobre su carácter y crear un modelo del aspecto que tenía ese gran genio del Renacimiento. Se prevé que será difícil desentrañar el verdadero código Da Vinci, y algunos de los expertos más destacados en genética –entre ellos algunos que colaboraron con la FBI para identificar a las víctimas de los ataques del 11-S en Estados Unidos– estarán trabajando en este caso. Para este proyecto se podrían retirar cabellos de pinturas que se sabe que son de su autoría. Se podría pedir a los propietarios de algunos de sus diarios manuscritos –como la reina Isabel, el Vaticano y Gates– que los faciliten para hacer pruebas de huellas digitales, y se podría solicitar a presuntos descendientes que proporcionen muestras de su ADN para analizar. Jesse Ausubel