Un dron vuela en zonas arqueológicas

En mayo de 2013 Lucet llegó a Zempoala para el primer vuelo de Huitzilin. Y falló. El temporizador de fotos no funcionó correctamente. Regresó el martes. Falló de nuevo. Había demasiada turbulencia. Pero en lugar de darse por vencida, regresó todos los lunes y martes (días en que hay menos turistas) del resto del año. Con el tiempo consiguió dominar a Huitzilin y se convirtió así en pionera en fotogrametría digital aérea aplicada a la arqueología. En este caso se tomaron 364 fotos desde el cielo de Zempoala para luego rearmarlas en una computadora, ponerlas en tercera dimensión y finalmente crear una plano no solo exacto, sino también detallado y de gran resolución del sitio arqueológico. Los planos que existen hasta ahora fueron hechos de manera terrestre y con base en la topografía y por eso suelen tener errores. Desde arriba, Zempoala se ve no solo con más precisión sino también más clara. "A veces la gente me pregunta para qué hago estos planos si ya existen en el INAH (Instituto Nacional de Antropología