El compositor Mario Lavista amaba a su hija Claudia, a su nieta Elena y a su madre, María Luisa. Amaba también a sus primos, tíos, amigos, alumnos, colegas, esa familia extendida que se edifica desde los afectos más profundos. Amaba a Bach, Mozart y, sobre todo, a Debussy; a los cantos gregorianos, la pintura, la ópera, la música, incluso aquella que en su juventud escuchó al lado de sus amigos, como el rock inglés. Su amor y su respeto era tal que por eso no tuvo reparo en advertir su desdén por la música que se toca en las iglesias ni en la que se compone con facilidad, por eso incluso rompió con la Sociedad de Autores y Compositores de México, que siempre definió como la cueva de Alí Babá, y se afilió a la española en el año 2000. En el México de finales del siglo XX y principios del XXI no existe un músico que no le deba algo a Mario Lavista, ya sea como influencia musical, como maestro o como creador. Su mundo no se redujo a lo musical, pues con la fundación de la revista Pauta, en 1982, creó lazos estr
Un réquiem para no olvidar a Mario Lavista
El compositor Mario Lavista amaba a su hija Claudia, a su nieta Elena y a su madre, María Luisa. Amaba también a sus primos, tíos, amigos, alumnos, colegas, esa familia extendida que se edifica desde los afectos más profundos. Amaba a Bach, Mozart y, sobre todo, a Debussy; a los cantos gregorianos, la pintura, la ópera, la música, incluso aquella que en su juventud escuchó al lado de sus amigos, como el rock inglés. Su amor y su respeto era tal que por eso no tuvo reparo en advertir su desdén por la música que se toca en las iglesias ni en la que se compone con facilidad, por eso incluso rompió con la Sociedad de Autores y Compositores de México, que siempre definió como la cueva de Alí Babá, y se afilió a la española en el año 2000. En el México de finales del siglo XX y principios del XXI no existe un músico que no le deba algo a Mario Lavista, ya sea como influencia musical, como maestro o como creador. Su mundo no se redujo a lo musical, pues con la fundación de la revista Pauta, en 1982, creó lazos estr