Un show más estrena problemas

Cuando Un show más se estrenó en 2010, era fácil ponerse del lado de Mordecai y Rigby: dos amigos de 23 años que trabajaban como encargados de mantenimiento de un parque y aprovechaban cualquier oportunidad para escapar de sus obligaciones. Benson, su jefe, era una máquina de chicles que perdía la paciencia cada vez que los encontraba malgastando el tiempo. Quince años después, algo cambió: los niños y adolescentes que crecieron con la caricatura consiguieron trabajos, asumieron responsabilidades y algunos formaron sus propias familias. Ahora, admite J.G. Quintel, creador de la serie, es mucho más sencillo entender a Benson. “Creo que las ganas de no trabajar nunca desaparecen. Es algo con lo que todos podemos identificarnos: ‘me encantaría dormir hasta tarde’. A mí todavía me pasa de vez en cuando. Pero luego está el lado de Benson, especialmente cuando tienes hijos y quieres que alguien haga algo y no lo hace. Ahora puedo entender perfectamente a Benson”, dice Quintel. Mundos opuestos Ese choque entre las r