Un thriller psicológico y visceral

Después de dominar el cine de superhéroes con Spider-Man y regresar con Doctor Strange en el multiverso de la locura, el cineasta Sam Raimi decidió retomar el género con el que inició su carrera: el terror sangriento, incómodo, pero profundamente humano. Su nueva película, Send help (¡Ayuda!), marca su regreso al género tras 17 años alejado. La historia no solo busca incomodar al espectador: también habla de poder, machismo y jerarquías laborales, disfrazadas de una historia de supervivencia en una isla desierta. “Ese es el tema de la película. El verdadero villano somos nosotros mismos y cómo nos corrompernos con el poder. Siempre debemos ser conscientes de mantenernos abiertos y generosos con quienes nos rodean”, dice el cineasta en entrevista. ¿Heroína o villana? La cinta, producida por Raimi y Zainab Azizi, sigue a Linda Liddle (Rachel McAdams), una empleada eficiente, solitaria y constantemente subestimada por su jefe sexista, Bradley Preston (Dylan O’Brien), heredero de la empresa por nepotismo. Un viaj