Una metáfora de la violencia en Veracruz

Jordi Soler vuelve a La Portuguesa, esa plantación cafetalera en la selva veracruzana en la cual él nació y vivió su infancia y donde está su universo literario. Esta vez regresa para contar una nueva historia que tiene como protagonista a Tikú, el hijo del caporal de la hacienda, quien desde niño escucha voces y siente en su interior una fuerza salvaje, brutal y desconocida que aflora en violencia y muerte. Sin embargo, más allá de Tikú, del hijo del hacendado que narra la historia y de Lucio Intriago, el terrateniente vil y despiadado, está la selva como protagonista de Los hijos del volcán (Alfaguara, 2021), un espacio agreste y salvaje habitado por chamanes y tribus ancestrales, supersticiones y hostilidad que genera una historia en la que prevalece la desigualdad social, la violencia, la inseguridad y el deseo de poder que corroe al Veracruz actual. "La novela quizás es también una metáfora de la violencia que sucede en Veracruz y en cualquier sitio del país", señala el autor que en varias novelas ha pe