Una ópera sobre la vida y la muerte

La fotógrafa Claudia Nierman describe la ópera Diario de un fantasma como una oda a la vida, vista desde el otro lado, el de la muerte. Nierman es coautora de la obra junto al compositor Óscar Olea; mientras que ambos trabajaron en el libreto, ella diseñó un dispositivo escénico que se sirve de elementos audiovisuales y multimedia, y él compuso la música. La ópera, explica, trata sobre una mujer que descubre que ya no está viva después de un desastre natural. En este limbo entre la vida y la muerte, la mujer conoce a la parca, quien se le aparece bajo la forma de un bailaor. “Ella empieza un análisis de lo que fue su vida y de este duelo para comprender su condición de fantasma. Siente mucha nostalgia porque no puede tocar nada ni darle calor a nadie. Le pone calor a alguien y la gente sólo dice: tengo frío. La muerte la observa y actúa de forma contundente y compasiva”, detalla. Al final de este proceso, algo le regresa la paz: la certeza de que vivió con pasión, siguió sus deseos y se arriesgó. Los roles c