"Fuertes, valientes, admirables, seductores". Así se presentan, en opinión de la editora Mayra González, los personajes femeninos que pueblan la obra del escritor portugués José Saramago (1922-2010). Las mujeres de Saramago tienen esa fortaleza, esa capacidad de adaptarse a realidades que se les van presentando adversas, y también esa perfecta dosis de sensatez y locura", comenta en entrevista con Excélsior la directora de Alfaguara. Esta característica, agrega, se vislumbra desde la primera novela del Nobel de Literatura 1998, La viuda, publicada en portugués en 1947 con el nombre de Terra do pecado y que, como parte de los festejos por el centenario de su natalicio, ahora se edita en español, idioma en el que había permanecido inédita. Sobre si el novelista y cuentista revaloró a la mujer en los años 40 de la pasada centuria, la promotora literaria confiesa que no sabe si usaría esa palabra. "Pero creo que, así como en la mayoría de sus obras, Saramago se muestra preocupado por el lugar en el que se obliga
Viuda de José Saramago, juego de espejos femenino
"Fuertes, valientes, admirables, seductores". Así se presentan, en opinión de la editora Mayra González, los personajes femeninos que pueblan la obra del escritor portugués José Saramago (1922-2010). Las mujeres de Saramago tienen esa fortaleza, esa capacidad de adaptarse a realidades que se les van presentando adversas, y también esa perfecta dosis de sensatez y locura", comenta en entrevista con Excélsior la directora de Alfaguara. Esta característica, agrega, se vislumbra desde la primera novela del Nobel de Literatura 1998, La viuda, publicada en portugués en 1947 con el nombre de Terra do pecado y que, como parte de los festejos por el centenario de su natalicio, ahora se edita en español, idioma en el que había permanecido inédita. Sobre si el novelista y cuentista revaloró a la mujer en los años 40 de la pasada centuria, la promotora literaria confiesa que no sabe si usaría esa palabra. "Pero creo que, así como en la mayoría de sus obras, Saramago se muestra preocupado por el lugar en el que se obliga