Viví el infierno por el "pecado" de ser judía

A sus 93 años, a Miriam Stillman, "Buba", le cuesta recordar las historias de cuando fue prisionera en Auschwitz Birkenau. Sin embargo, le basta observar las pinturas en las que plasmó los horrores que pasó en el campo de concentración para que su memoria regrese intacta y la lleve a ese lugar lleno de espanto y dolor. "Buba" —como le decían de cariño y que significa muñeca en húngaro— nació y creció en Transilvania, Rumania, durante los años más álgidos del antisemitismo, cuando en Europa los discursos políticos, en los medios de comunicación, en las casas y escuelas enseñaban a odiar a los judíos. Primero fue obligada a portar la estrella de David sobre su ropa, luego le prohibieron salir a lugares públicos como parques, museos o cines y, tras ser confinada en su casa junto con su familia, su destino fue el gueto, "un basurero, una fábrica de ladrillos a las afueras de la ciudad", donde pasó dos semanas antes de ser enviada a Birkenau. La música de Johann Bach, que sonaba en un viejo tocadiscos, y un sol ce