Después de dos temporadas en 2021, Dios juega videojuegos y yo soy su puto Mario Broz, escrita y dirigida por Richard Viqueira, vuelve a ser llevada a escena. La obra, que ha sido descrita como un “juguete escénico sadomasoquista” y un “arcade escénico interactivo”, emula los locales de videojuegos populares en la década del 90. Como el nombre y las descripciones dejan ver, en la pieza también se representa una sesión de videojuegos donde el espectador entra, forma parte del dispositivo escénico y se encuentra con una cabina-consola dentro de la cual hay un actor encerrado; al inicio de la función se le dan un par de monedas que él inserta en la cabina y distribuye para convertirse en algo más que un testigo u observador pasivo. A partir de ese momento, él elige el destino de los personajes. “El concepto de la obra es que el espectador pueda manejar seres vivos como si fueran personajes de un videojuego. Para lograrlo hay alrededor de 30 juegos interactivos que están a cargo de seis ‘performers’ y tienen elem
Vuelven al teatro con un videojuego escénico
Después de dos temporadas en 2021, Dios juega videojuegos y yo soy su puto Mario Broz, escrita y dirigida por Richard Viqueira, vuelve a ser llevada a escena. La obra, que ha sido descrita como un “juguete escénico sadomasoquista” y un “arcade escénico interactivo”, emula los locales de videojuegos populares en la década del 90. Como el nombre y las descripciones dejan ver, en la pieza también se representa una sesión de videojuegos donde el espectador entra, forma parte del dispositivo escénico y se encuentra con una cabina-consola dentro de la cual hay un actor encerrado; al inicio de la función se le dan un par de monedas que él inserta en la cabina y distribuye para convertirse en algo más que un testigo u observador pasivo. A partir de ese momento, él elige el destino de los personajes. “El concepto de la obra es que el espectador pueda manejar seres vivos como si fueran personajes de un videojuego. Para lograrlo hay alrededor de 30 juegos interactivos que están a cargo de seis ‘performers’ y tienen elem