A casi dos años del secuestro exprés que vivió, la chef Zahie Téllez no ha podido superar del todo las secuelas que esta mala experiencia le dejó, es por ello que, confesó, continúa recibiendo ayuda profesional. En un encuentro con los medios, Téllez explicó que sigue tomando terapia psicológica, además de prepararse para regresar a la televisión con la nueva temporada de MasterChef. “Tomo terapia, confío en mí misma y digo: ‘A ver, la vida es así’. Hay momentos en que hay que tragar amargo y momentos increíbles como este. Trabajo mucho en mi terapia, no puedes estar encerrado, ni modo que traiga un arma”, dijo durante la presentación del programa. La chef destacó que a lo largo de todo este proceso ha encontrado respaldo en sus familiares, amigos e, incluso, en sus compañeros de trabajo. “Mi gente está al pendiente de mí, en TV Azteca, que es mi casa, y también mis compañeros. Las cosas no las cargo sola”, agregó. Por último, aclaró que quiere dejar este episodio en el pasado, por lo que prefiere no tocar el
Zahie Téllez sigue recibiendo ayuda
A casi dos años del secuestro exprés que vivió, la chef Zahie Téllez no ha podido superar del todo las secuelas que esta mala experiencia le dejó, es por ello que, confesó, continúa recibiendo ayuda profesional. En un encuentro con los medios, Téllez explicó que sigue tomando terapia psicológica, además de prepararse para regresar a la televisión con la nueva temporada de MasterChef. “Tomo terapia, confío en mí misma y digo: ‘A ver, la vida es así’. Hay momentos en que hay que tragar amargo y momentos increíbles como este. Trabajo mucho en mi terapia, no puedes estar encerrado, ni modo que traiga un arma”, dijo durante la presentación del programa. La chef destacó que a lo largo de todo este proceso ha encontrado respaldo en sus familiares, amigos e, incluso, en sus compañeros de trabajo. “Mi gente está al pendiente de mí, en TV Azteca, que es mi casa, y también mis compañeros. Las cosas no las cargo sola”, agregó. Por último, aclaró que quiere dejar este episodio en el pasado, por lo que prefiere no tocar el