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Corrían los años 80. Entonces se remarcaba que en el país, la economía se sustentaba en el petróleo al depender de éste en un 80 por ciento los ingresos del Estado. Eran los años en que se decía también que había que acostumbrarse a la abundancia. De 1976 a 1982. Se apostaba casi todo a la producción petrolera y ningún otro sector, inclusive el turismo que en el sexenio anterior 1970-1976, había tenido una atención significativa con el desarrollo de nuevos destinos con enorme infraestructura financiada también con recursos petrolizados, se perfilaban para competir con el poderío que representaba el llamado oro negro. No obstante, frecuentemente, entonces, se reiteraba la necesidad de diversificar esa economía. Luego de un tránsito considerable, ahora mismo el Gobierno federal señala que a treinta años de distancia, la economía no está significativamente petrolizada, y aunque aún son importantes las aportaciones por este concepto para los ingresos del Estado, se destaca que hoy únicamente uno de cada tres pes