A revisión

El Sistema Penal Acusatorio adquirió plena vigencia hace apenas un año, y ya se activaron los detractores. Lo preocupante es que las voces más críticas provienen de quienes fueron sus principales promotores. Algunos de ellos eran legisladores cuando las nuevas reglas fueron aprobadas. En su momento celebraron al sistema como un parteaguas que nos liberaría de los lastres del sistema acuñado en los tiempos del autoritarismo y que, según sus propios dichos, era foco de impunidad e injusticia. La memoria pueda ser corta, pero los registros de sus palabras existen. Para colmo, algunos de esos críticos son gobernantes en funciones —encabezados por el Jefe de Gobierno de la CDMX— que tienen como una de sus responsabilidades asegurar la prevención, investigación y persecución de los delitos bajo los principios y reglas del nuevo sistema. Según sus dichos, garantizar la seguridad se ha vuelto cada vez más difícil por culpa precisamente del nuevo modelo. Una falacia que, plagada de lugares comunes que a fuerza de repe