Acolman, cuna de las piñatas

En el municipio de Acolman, Estado de México, la Feria de la Piñata es una tradición decembrina que tiene 35 años. En esta época, 50 artesanos, en su mayoría mujeres, se dedican a vender coloridas y puntiagudas estrellas, así como otras figuras hechas de ollas de barro o periódico. Las piñatas en México tienen un antecedente prehispánico: los mayas acostumbraban colgar una olla llena de chocolates amargos y trataban de romperla con los ojos vendados. Los mexicas, por su parte, festejaban el solsticio de invierno durante 20 días y dedicaban una ceremonia a Huitzilopochtli, narra para El Gran Diario de México Simón Allende Cuadra, cronista del municipio de Acolman. El cronista dice que estas artesanías son una mezcla mestiza que retomaron los españoles para juntarlas con las tradiciones de aquella península. Los siete picos simbolizan los siete pecados capitales; los colores representaban la maldad; el palo, el instrumento para derrocar o terminar con las tentaciones; llevar los ojos vendados alude a la fe cieg