Adiós a la tecnocracia

Uno de los elementos comunes a los distintos movimientos anti sistema que han surgido a nivel mundial es el daño que ha hecho a las democracias el que la opinión y sentir de los ciudadanos sea sustituido por el saber de expertos por los que nadie votó y raramente son llamados a cuentas. La visión tecnocrática se caracteriza por una fe ciega en su habilidad y conocimiento. Llevada al extremo, la tecnocracia es lo opuesto a la democracia en tanto plantea que el bien común puede identificarse objetivamente con base en saberes especializados. Frente a este poder —y sus dogmas— no hay cuestionamiento que valga y la participación de la sociedad carece de valor. Precisamente uno de los principales vicios de las democracias contemporáneas tiene que ver con eso que la politóloga italiana Nadia Urbinatti llama "la democracia impolítica", que no es otra cosa que el gobierno delegado a los expertos; uno donde se considera que los ciudadanos "no saben", "no entienden", no pueden opinar y tampoco decidir más allá de por