AL, sede del emporio del Cártel de Sinaloa

Un hondureño personificó la profunda penetración del Cártel de Sinaloa, uno de los más poderosos e influyentes de México y del resto del mundo, después de más de 33 años de operar y de expandirse y colarse en los trillos políticos, partidistas, empresariales, financieros, judiciales, militares, policiales y criminales de América, Europa, Asia y África: Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras de enero de 2014 a enero de 2022. Creado en 1989 como una prolongación de los cárteles mexicanos de Guadalajara, debilitado ya en ese año con el arresto de sus líderes, y de Juárez, el Cártel de Sinaloa demostró con Hernández su verdadera capacidad de infiltración al más alto rango político para consolidarse en lo que es hoy: un conglomerado transnacional de la delincuencia organizada y más allá de un puñado de forajidos callejeros sin protección política. Hernández salió el 27 de enero anterior de la Presidencia de Honduras y el 14 de febrero cayó preso en Tegucigalpa, por una solicitud de extradición de Estados U