Es innegable que algo hicimos mal... el resentimiento social contra los anteriores gobiernos es legítimo y el índice de pobreza en el país es la evidencia más clara. Sin embargo, la injusticia social y la inequidad en un país que, según Coneval en su estudio del 2020, el 56.7% de la población vive en pobreza por ingresos, es un problema de responsabilidad compartida entre gobierno y sociedad. La misma sociedad que ha vivido en su zona de confort se ha olvidado de los desposeídos y de quienes viven en la pobreza. Este olvido es el resultado de una idiosincrasia nacional individualista, que impulsa a cada mexicano a aprovechar sus oportunidades para beneficio propio y de los suyos y olvidarse de quienes le rodean. Nuestros políticos se olvidan de ese segmento poblacional invisible al cual usan para justificar su demagogia y a cambio le dan migajas. Así ha sido siempre y así sigue siendo hoy. Al pueblo se le invoca continuamente en la narrativa gubernamental, de modo abstracto, pero poco se hace en la realidad
Algo hicimos mal...
Es innegable que algo hicimos mal... el resentimiento social contra los anteriores gobiernos es legítimo y el índice de pobreza en el país es la evidencia más clara. Sin embargo, la injusticia social y la inequidad en un país que, según Coneval en su estudio del 2020, el 56.7% de la población vive en pobreza por ingresos, es un problema de responsabilidad compartida entre gobierno y sociedad. La misma sociedad que ha vivido en su zona de confort se ha olvidado de los desposeídos y de quienes viven en la pobreza. Este olvido es el resultado de una idiosincrasia nacional individualista, que impulsa a cada mexicano a aprovechar sus oportunidades para beneficio propio y de los suyos y olvidarse de quienes le rodean. Nuestros políticos se olvidan de ese segmento poblacional invisible al cual usan para justificar su demagogia y a cambio le dan migajas. Así ha sido siempre y así sigue siendo hoy. Al pueblo se le invoca continuamente en la narrativa gubernamental, de modo abstracto, pero poco se hace en la realidad