Aplanadora

Una demostración de lo que viene se desplegó en el Senado, con la aprobación, la semana pasada, del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que protege la libertad de sindicación y la contratación colectiva. La cuestión es simple: El Estado mexicano asume la meta de abatir los sindicatos blancos, apoyar la decisión de trabajadores a organizarse en sindicatos, a refrendar lo que hoy existe en la ley, que es la prohibición de la Cláusula de Exclusión. Debe resultar, en consecuencia, que las condiciones de trabajo de los asalariados mejoren, que conozcan su contrato colectivo, por ejemplo, incluso que se enteren si estuvieran sindicalizados sin saberlo. En 2015, Enrique Peña Nieto, envió el convenio al Senado, previas consultas a los sectores empresarial y sindical, pero el tema se quedó en la "congeladora". Fueron suficientes 48 horas para que la mayoría aplastante de Morena-PT-PES, desempolvara el tema y lo llevara a discusión, votación y el decreto de ratificación ya está en el despach