Avanza crisis en Venezuela

El panadero Julio Noguera llevaba una vida plácida hasta que la panadería donde trabajaba cerró por falta de harina de trigo. Hoy, este hombre de 50 años se ve obligado a buscar alimentos descartados en un basural de un mercado pues no ha vuelto a conseguir trabajo. Vengo a buscar alimentos porque si no me muero de hambre, dijo Noguera tras rescatar del suelo una decena de papas que estaban en medio de un lote repleto de barro y con fuerte olor a humedad. Con esta situación nadie ayuda a nadie, y nadie le da un plato de comida a alguien. La comida que rescata, señaló, la consume o la vende en la calle para llevar algo de dinero a su humilde vivienda en la popular barriada capitalina de Antímano donde vive junto a su hermana. Noguera no está solo. El derrumbe de la economía como consecuencia de la caída de los precios del petróleo ha obligado a los venezolanos a convivir con una nueva realidad, en la que alimentarse resulta una batalla diaria y con frecuencia no queda otra alternativa que buscar comida en