Biblioteca sustentable, una opción ecológica

Diariamente las portadas de revistas como Memín Pinguín, La Familia Burrón, Tarzán y Kalimán atrapaban las miradas de los niños que acompañaban a sus madres al mercado de Sinaloa. José Pedro López Elías tenía entre seis y siete años de edad cuando decidió aprovechar un espacio en el negocio de sombreros de su padre para apilar sus revistas y cobrar 20 centavos por lectura, pues muchas de las mamás dejaban a sus hijos en ese sitio mientras realizaban sus compras. Sin embargo, recuerda que la situación económica de su familia no era muy buena; cuando tenía que leer pedía los textos en las bibliotecas y fue hasta los 17 años que tuvo su primer libro: fue uno de física editado por Limusa, que uno de sus compañeros le regaló. Su relación con la lectura creció a medida que avanzaba en sus carreras de abogado y economista. Leyó varios títulos importantes como El Quijote de la Mancha, pero no eran suyos. Cuando comenzó a ganar dinero, compró libros y libros hasta juntar más de 35 mil ejemplares de todas las disciplin