Cada quien su democracia

Parece que no hay punto de conciliación. Al presidente de la República le está vedado intervenir en los procesos electorales, ni siquiera está facultado a opinar sobre las elecciones o referirse en contra o a favor de partido alguno o coalición. Aun habiendo rubricado el Acuerdo Nacional por la Democracia, junto con los gobernadores del país, comprometiéndose todos a garantizar elecciones libres y a respetar la voluntad del pueblo, el presidente denunció en sucesivas mañaneras a los dos candidatos punteros para gobernador de Nuevo León, Adrián de la Garza y Samuel García, por presuntos delitos electorales. Cierto, se tiene que denunciar, pero lo deben hacer las correspondientes autoridades electorales. Los ánimos se exaltan por día, los partidos opositores resienten la intromisión del presidente, pero siendo realistas, ¿usted imagina a AMLO presenciando las campañas —su mero mole— desde las gradas? Hay quienes son de la opinión que el tema electoral es un distractor que le cae como anillo al dedo al conducto