Cambio de paradigma

A inicios del mes, el Gobierno Federal anunció aumentos en la gasolina y las tarifas eléctricas, lo que llevó a que se emitieran juicios infundados, calificativos sin sustento o conclusiones erróneas. Ejemplo de ello es el mal llamado "gasolinazo" o los "pobres" resultados de la reforma energética. Pero lo que no se dice es que la reforma energética aprobada permitirá ir cambiando, de manera paulatina, el paradigma de los energéticos. Enfoquémonos en el llamado gasolinazo de agosto. En el Congreso de la Unión, a finales del año pasado se aprobó la Miscelánea Fiscal que incluye modificaciones a la Ley de Impuestos Especiales sobre Producción y Servicios. Ahí quedó delineada la venta de los combustibles para 2016 permitiendo, por primera vez, la venta de combustibles por parte de terceros al público. Seguiremos viendo gasolineras Pemex, pero empezaremos a ver gasolineras Gulf, Petro 7 o Hidrosina. También aprobamos que para 2017 se permita la libre importación de gasolinas y diésel; y en 2018, los precios de lo