Carding, puerta de entrada al ciberdelito

Smishing, pharming, phishing y carding son algunas modalidades para perpetrar fraudes con tarjetas de crédito y débito, pero por su facilidad y falta de tipificación a escala federal, los defraudadores que se inician en el "negocio" optan por la última. El modus operandi de este fraude, a través de comercios electrónicos, es sencillo. Un binero (término que se utiliza para definir a quien se dedica a realizar esta estafa) que accedió a hablar con El Universal bajo la reserva de su identidad lo resume así: "De tarjetas propias, compradas, conseguidas en internet o en grupos especiales de Facebook, obtienes el número de identificación bancario (BIN, por sus siglas en inglés)". Posterior a obtener los primeros seis dígitos de la tarjeta, "ingresas el BIN en páginas de internet que se llaman generadores", y de manera aleatoria "ya te dan todos los números de la tarjeta, incluyendo su caducidad y los tres números de seguridad". El binero explica que el paso siguiente es más tedioso, pero no por eso el más complica