Saipov, el atacante de Manhattan, nunca levantó sospechas, dicen sus vecinos (NYT, 2017). Siempre se comportó de manera mesurada y amable. Es verdad, a veces mostraba un carácter explosivo, pero un rasgo así no es lo que hace a un terrorista. Le gustaba la ropa sofisticada. No era un extremista, afirma la gente que lo conocía. Tampoco era un religioso ejemplar. Llegaba tarde a las plegarias de los viernes. Tenía conocimientos muy básicos del islam. Su mayor apego a la religión se percibe apenas en los meses previos al ataque. Es más, "nunca aprendió la religión correctamente", indica un imam. Pero eso sí, tras haber embestido su vehículo contra decenas de personas en la ciclopista al borde del Hudson, Saipov gritaba "Alahu Akbar", "Dios es grande". Su inspiración en ISIS ha sido confirmada por las autoridades. No estamos, explica el experto francés Olivier Roy, ante la radicalización del islam, sino ante la islamización del radicalismo. Tal vez. Pero ¿cómo se conecta psicológicamente la vida de Saipov con el
Cómo todo se conecta
Saipov, el atacante de Manhattan, nunca levantó sospechas, dicen sus vecinos (NYT, 2017). Siempre se comportó de manera mesurada y amable. Es verdad, a veces mostraba un carácter explosivo, pero un rasgo así no es lo que hace a un terrorista. Le gustaba la ropa sofisticada. No era un extremista, afirma la gente que lo conocía. Tampoco era un religioso ejemplar. Llegaba tarde a las plegarias de los viernes. Tenía conocimientos muy básicos del islam. Su mayor apego a la religión se percibe apenas en los meses previos al ataque. Es más, "nunca aprendió la religión correctamente", indica un imam. Pero eso sí, tras haber embestido su vehículo contra decenas de personas en la ciclopista al borde del Hudson, Saipov gritaba "Alahu Akbar", "Dios es grande". Su inspiración en ISIS ha sido confirmada por las autoridades. No estamos, explica el experto francés Olivier Roy, ante la radicalización del islam, sino ante la islamización del radicalismo. Tal vez. Pero ¿cómo se conecta psicológicamente la vida de Saipov con el