Crecer en participación

Al fin de la Segunda Guerra Mundial nació la necesidad de cooperar entre las naciones; de reconstruir la infraestructura de los países; de reactivar el comercio; de comparar modos y formas de organización y trabajo y primordialmente de relanzar la economía mundial; fortaleciendo así el desarrollo económico con estabilidad financiera y el cuidado del medio ambiente. Por ello, en 1944 se constituye el FMI y el Banco Mundial, y tres años más tarde se crea la Organización Europea de Cooperación Económica —hoy OCDE— para coordinar el Plan Marshall. Por supuesto, como todos los sectores productivos, el marítimo portuario también se adaptó rápidamente a este nuevo paradigma económico, creando su propia constelación de organismos internacionales para negociar; intercambiar experiencias; fijar las reglas del juego y fomentar el desarrollo de los puertos y el comercio marítimo. México no se quedó atrás, estableció la rectoría de los puertos y la Marina Mercante en la SCT, como motor vital de la economía nacional; y