Cubierta de chocolate

Una larga cadena de desatinos verbales salidos de la cocina del presidente electo —más parecidos al conocido botepronto de un líder social opositor, que a la indispensable reflexión de un inminente jefe del Ejecutivo federal— podrían estar adelgazando la cubierta de chocolate que inauguró la etapa de transición. Si en tales reacciones descuidadas ya no se advierten amor y paz, el sabor ocre y amargo del resultante postre transicional no parece estar siendo tan digerible para quienes ocupan lugares importantes en la mesa de los inversionistas nacionales y extranjeros. ¿Toca al Presidente electo y a su equipo seguir aplicando nuevos raseros que dividan o buscar acuerdos que reconcilien al país con la preservación de equilibrios básicos y le permitan la búsqueda válida de un mejor futuro? Si la intemperancia es el platillo previo a diciembre ¿cómo serán la entrada y el plato fuerte a partir del día uno del nuevo gobierno federal? Del uso descuidado del término "bancarrota" a la inculpación anticipada al banco ce