"Yo no creo en los médicos, sólo creo en Dios" dijo siete años atrás Paulina Gálvez Ávila a los médicos que le informaban de la muerte cerebral de su hija de unos meses, poco antes de producirse el milagro que abrió el camino a los altares como santo del "niño cristero" José Sánchez del Río. En entrevista, ella misma contó los detalles de la curación inexplicable de su hija Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, quien sobrevivió milagrosamente a un infarto cerebral, meningitis, convulsiones y tuberculosis. Ese acontecimiento, inexplicable para la ciencia, fue certificado como un milagro por el papa el jueves 21 de enero. Así se cumplió el último requisito necesario para que Sánchez del Río sea canonizado en una ceremonia cuya fecha aún no ha sido establecida. "Mientras los doctores me decían que mi hija tenía un estado vegetal, que no se podía hacer nada, yo no creía en ellos y les contesté que yo creía en Dios, que si ellos no sabían que una hoja no se movía sin la voluntad de Dios", contó Gálvez Ávila. "Cuando l
Cumple 7 años milagro del "niño cristero"
"Yo no creo en los médicos, sólo creo en Dios" dijo siete años atrás Paulina Gálvez Ávila a los médicos que le informaban de la muerte cerebral de su hija de unos meses, poco antes de producirse el milagro que abrió el camino a los altares como santo del "niño cristero" José Sánchez del Río. En entrevista, ella misma contó los detalles de la curación inexplicable de su hija Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, quien sobrevivió milagrosamente a un infarto cerebral, meningitis, convulsiones y tuberculosis. Ese acontecimiento, inexplicable para la ciencia, fue certificado como un milagro por el papa el jueves 21 de enero. Así se cumplió el último requisito necesario para que Sánchez del Río sea canonizado en una ceremonia cuya fecha aún no ha sido establecida. "Mientras los doctores me decían que mi hija tenía un estado vegetal, que no se podía hacer nada, yo no creía en ellos y les contesté que yo creía en Dios, que si ellos no sabían que una hoja no se movía sin la voluntad de Dios", contó Gálvez Ávila. "Cuando l