Derecho a la felicidad

La felicidad es la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida que se considera digno de ser vivido. Por eso la felicidad es un derecho fundante, aunque no aparezca formulado explícitamente en la mayoría de las constituciones modernas. El Estado debe garantizar que ninguna persona sea privada injustamente de las condiciones mínimas para construir su propia felicidad. Libertad, educación, salud, seguridad jurídica, acceso a la justicia, trabajo digno e integridad personal tienen sentido porque permiten que cada ser humano pueda desplegar su existencia de acuerdo con sus valores, talentos y aspiraciones. En ese sentido, la felicidad no sería un derecho más. Es el que da sentido a los demás. Por ejemplo, ¿para qué sirve la libertad de expresión si no es para permitirse buscar una vida plena?, ¿Para qué sirve la educación si no es para ampliar las posibilidades de realización? ¿Para qué sirve la salud si no es para vivir con plenitud? Incluso la justicia encuentra aquí una dimensión distinta. No se trata única