Dilemas en la reforma electoral

La reforma político-electoral discutida para 2026 en México no elimina la representación proporcional, pero sí transforma a profundidad su mecanismo, y ese cambio es lo que genera la percepción pública de que “rompe con las cúpulas partidistas”. Esto es lo que realmente plantea la iniciativa. La propuesta no desaparece la representación proporcional, sino que elimina las listas cerradas tradicionales y las sustituye por mecanismos distintos: En la Cámara de Diputados, los 200 escaños de representación proporcional se mantienen, pero se asignan de forma diferente: 97 serían para los “mejores perdedores” de cada partido, 95 se elegirían por voto directo en listas acotadas a un hombre y una mujer, ocho se reservarían para mexicanos en el extranjero. En el Senado, sí se elimina la lista nacional de representación proporcional, reduciendo la cámara de 128 a 96 escaños. Esto significa que la representación proporcional sigue existiendo, pero ya no mediante listas cerradas elaboradas por las dirigencias partidistas.