Como nación unida, libre y soberana, México ha tomado decisiones esenciales para su vida colectiva: eligió a la democracia como su régimen político y optó por la seguridad, la justicia y la legalidad como sus formas válidas de convivencia. Para dar contenido a esos postulados, el Constituyente Permanente estableció que los partidos y candidatos políticos deben contar –de modo equitativo– con los elementos necesarios para el despliegue de sus actividades de interés público. Esos fondos, no sólo deseables sino indispensables, quedaron sujetos a dos reglas: los recursos públicos deben prevalecer sobre los de origen privado; y, debe fiscalizarse la fuente, uso y destino de todo tipo de financiamiento. Lamentablemente, el crimen organizado representa para nuestra democracia una gran amenaza: en primer término, pretende impedir, burlar y sustituir las elecciones libres; y, en segundo lugar, quiere intimidar, corromper y manipular a los funcionarios públicos. Para su supervivencia, busca ensanchar sus redes de i
Dinero sucio
Como nación unida, libre y soberana, México ha tomado decisiones esenciales para su vida colectiva: eligió a la democracia como su régimen político y optó por la seguridad, la justicia y la legalidad como sus formas válidas de convivencia. Para dar contenido a esos postulados, el Constituyente Permanente estableció que los partidos y candidatos políticos deben contar –de modo equitativo– con los elementos necesarios para el despliegue de sus actividades de interés público. Esos fondos, no sólo deseables sino indispensables, quedaron sujetos a dos reglas: los recursos públicos deben prevalecer sobre los de origen privado; y, debe fiscalizarse la fuente, uso y destino de todo tipo de financiamiento. Lamentablemente, el crimen organizado representa para nuestra democracia una gran amenaza: en primer término, pretende impedir, burlar y sustituir las elecciones libres; y, en segundo lugar, quiere intimidar, corromper y manipular a los funcionarios públicos. Para su supervivencia, busca ensanchar sus redes de i