Doble infierno

La imparable ola de violencia criminal que amenaza con ahogar a nuestro país tiene, como dicen en las costas, mar de fondo. El aumento, que es ya de lustros, va acompañado de dos fenómenos igualmente terribles, uno causa y el otro resultado: la casi absoluta impunidad para los delincuentes por un lado y el cada vez mayor número de mujeres, adolescentes y niñas que son víctimas. México tiene una de las tasas de homicidios dolosos más altas del mundo y la más alta de los países integrantes de la OCDE, pero el diferencial por género es igualmente alarmante. Si bien es cierto que la gran mayoría de las víctimas de homicidio doloso en México son hombres, con 92% frente a 8% de mujeres, hay dos cosas que es necesario subrayar: en primer lugar, que en las estadísticas sobre homicidios NO están contabilizados los feminicidios (es decir los asesinatos de mujeres relacionados con su género); y por otra parte que la tasa de homicidios de mujeres en México (excluyendo feminicidios) es muy superior a la media mundial y a