Duarte pierde la sonrisa ante el juez

En uniforme beige como ordena el reglamento del Reclusorio Norte y visiblemente molesto, el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, escuchó durante más de 12 horas los indicios que llevaron a la Procuraduría General de la República al perfeccionar su imputación. Acusado de los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, no expresó ni una sonrisa, evitó todo contacto visual con los asistentes de la audiencia; entre los nervios jugueteó con una hoja de papel y hasta le dio por morderse las uñas. El ex gobernador portaba un pantalón beige, playera tipo polo del mismo color y una ligera chamarra que hacía juego y que no se quitó durante toda la diligencia. Aunque su abogado, Marco Antonio del Toro, permanecía confiado en que la PGR volvería a cometer los errores de la audiencia del lunes, Duarte mantuvo un semblante desencajado. Mientras, Duarte escuchaba cómo su abogado argumentaba al juez que no se debía considerar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Públic