Lanzado con fuerza por miembros de un cuerpo policial de élite de Guatemala para eludir el enjambre de periodistas, camarógrafos y fotógrafos, Javier Duarte de Ochoa cayó esposado como un costal en la celda de la patrulla. El político mexicano acusado de corrupción quedó acostado —de frente a sus perseguidores de cámaras, luces y grabadoras— y exhibido impotente, con las piernas abiertas en una jaula móvil para delincuentes. El Universal
Duarte, tirado e impotente
Lanzado con fuerza por miembros de un cuerpo policial de élite de Guatemala para eludir el enjambre de periodistas, camarógrafos y fotógrafos, Javier Duarte de Ochoa cayó esposado como un costal en la celda de la patrulla. El político mexicano acusado de corrupción quedó acostado —de frente a sus perseguidores de cámaras, luces y grabadoras— y exhibido impotente, con las piernas abiertas en una jaula móvil para delincuentes. El Universal