El abuso de la prisión preventiva

En los meses y semanas recientes se ha producido un intenso debate sobre el papel que la Suprema Corte de Justicia de la Nación debe jugar en el tema de protección de los derechos de las personas que enfrentan un proceso penal por la presunta comisión de uno o varios delitos. Parece que se trata de un debate sano para el sistema democrático y que las críticas que se han expresado forman parte de las libertades que se deben ejercer. Pero junto a tales críticas, se debe estar alertas sobre quiénes se las merecen en primer lugar. La prisión preventiva es un instrumento de privación de la libertad muy delicado, porque recae en personas respecto a las que se formula una acusación o —como dirían los penalistas— una imputación de carácter penal, pero que gozan de forma inequívoca de la presunción de inocencia. Es decir, se trata de una medida en la que la persona es encarcelada pese a que todavía no ha recibido una sentencia que señale que es culpable de haber cometido un delito. ¿A quién se le debe reclamar la ap