En un taller de Texcoco, Estado de México, entre el ruido del torno y el olor a soldadura, se fabrican las copas que desatan la locura en los torneos dominicales o escolares.
En un taller de Texcoco, Estado de México, entre el ruido del torno y el olor a soldadura, se fabrican las copas que desatan la locura en los torneos dominicales o escolares.