Son quienes realizan el trabajo más pesado. Desde las siete de la mañana hasta que se oculta el sol atienden a los turistas, acomodan y colocan los camastros, traen las cervezas, limpian los baños, juntan y sacan toda la basura que se acumula en las orillas del mar; a cambio, reciben como sueldo base poco más de 100 pesos al día y las propinas que logren juntar es de ellos. Este es el otro Cancún, donde salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y cubanos llegaron o fueron engañados con la promesa de una vida mejor o de un mejor salario; sin embargo, en lugar de trabajar como meseros o recamareras en un hotel cinco estrellas, terminaron recogiendo basura de las playas o vendiéndose al mejor postor, incluso, los propios lugareños los discriminan por su condición de foráneos. Todos se acomodan como pueden, unos además de meseros son vigilantes y duermen en un espacio que les da el mismo restaurante, otros rentan y pernoctan en diferentes horarios —hasta siete en un pie de casa—. Quienes se sienten engañados y no e
El Cancún que explota migrantes
Son quienes realizan el trabajo más pesado. Desde las siete de la mañana hasta que se oculta el sol atienden a los turistas, acomodan y colocan los camastros, traen las cervezas, limpian los baños, juntan y sacan toda la basura que se acumula en las orillas del mar; a cambio, reciben como sueldo base poco más de 100 pesos al día y las propinas que logren juntar es de ellos. Este es el otro Cancún, donde salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y cubanos llegaron o fueron engañados con la promesa de una vida mejor o de un mejor salario; sin embargo, en lugar de trabajar como meseros o recamareras en un hotel cinco estrellas, terminaron recogiendo basura de las playas o vendiéndose al mejor postor, incluso, los propios lugareños los discriminan por su condición de foráneos. Todos se acomodan como pueden, unos además de meseros son vigilantes y duermen en un espacio que les da el mismo restaurante, otros rentan y pernoctan en diferentes horarios —hasta siete en un pie de casa—. Quienes se sienten engañados y no e