El día que la Corte juzgó desde las comunidades indígenas

La última vez que la Suprema Corte de Justicia sesionó fuera de su sede fue en 1863, huyendo de la invasión francesa. 162 años después, volvió a hacerlo, pero esta vez no fue la guerra la que la movió, sino algo más poderoso: la voluntad de mirar a los ojos a quienes históricamente han sido los más ignorados por la justicia. Varias instituciones ya han comprendido la importancia de salir al encuentro de la gente. La Corte Interamericana de Derechos Humanos lo ha hecho repetidamente, incluso en México: en el Palacio de Minería, en la Biblioteca Vasconcelos y en la propia Suprema Corte. Esa vez se logró sesionar en plazas públicas de las alcaldías Tláhuac, Iztapalapa, Milpa Alta, Cuauhtémoc, entre otras, así como en la exprisión femenil de Santa Martha Acatitla; y hasta en el Metro Zapata. Durante 2024, se llevaron a cabo 46 sesiones públicas, 7 de ellas fuera de las instalaciones del Instituto, lo que representa 15.2 % del total. La elección de Tenejapa no fue casualidad. Los asuntos listados ese día recogían