En 2001, el entonces presidente argentino Fernando de la Rua tuvo que renunciar al cargo, después de que su gobierno no pudo impedir el colapso económico del país. Adolfo Rodríguez Saá, mandatario interino, tomó la decisión de declarar la mayor moratoria de la historia de la República Argentina. Esto fue inevitable, pues la nación carecía del dinamismo, la productividad y el crecimiento necesarios para enfrentar la crisis económica en que se encontraba. Esta acción fue seguida de una serie de ajustes, como la devaluación de la moneda, que hasta hoy siguen cobrando factura en la economía argentina. Algo similar sucedió en 1982, cuando México, con José López Portillo como presidente, no pudo seguir pagando la deuda. La decisión causó un efecto en cadena en toda la región latinoamericana. En ese entonces, el Gobierno empeñó el futuro del país en la producción de petróleo, abandonando al resto de los sectores. Al colapsar el precio internacional del oro negro, la economía se fue al precipicio. Estos son solo dos
El fantasma del endeudamiento
En 2001, el entonces presidente argentino Fernando de la Rua tuvo que renunciar al cargo, después de que su gobierno no pudo impedir el colapso económico del país. Adolfo Rodríguez Saá, mandatario interino, tomó la decisión de declarar la mayor moratoria de la historia de la República Argentina. Esto fue inevitable, pues la nación carecía del dinamismo, la productividad y el crecimiento necesarios para enfrentar la crisis económica en que se encontraba. Esta acción fue seguida de una serie de ajustes, como la devaluación de la moneda, que hasta hoy siguen cobrando factura en la economía argentina. Algo similar sucedió en 1982, cuando México, con José López Portillo como presidente, no pudo seguir pagando la deuda. La decisión causó un efecto en cadena en toda la región latinoamericana. En ese entonces, el Gobierno empeñó el futuro del país en la producción de petróleo, abandonando al resto de los sectores. Al colapsar el precio internacional del oro negro, la economía se fue al precipicio. Estos son solo dos