El gusano barrenador: La falsa solución de los filtros

En el debate reciente sobre la producción de carne y la sanidad pecuaria, la reaparición del gusano barrenador ha provocado reacciones inmediatas: restricciones a la movilidad del ganado, instalación de filtros sanitarios y controles carreteros que buscan contener el problema. La reacción es comprensible. Pero conviene preguntarse si estas medidas realmente enfrentan la naturaleza del riesgo o si, por el contrario, terminan castigando la producción sin resolver el origen del problema. El gusano barrenador no se propaga por contagio directo entre animales. Su ciclo biológico es conocido desde hace décadas: la infestación ocurre cuando la mosca deposita sus huevos en heridas abiertas de cualquier animal de sangre caliente, por ejemplo, caballos, perros, borregos, y las larvas se desarrollan alimentándose del tejido vivo. El vector del problema es la mosca, no el traslado de un animal infectado a otro hato. No se trata de una enfermedad viral o bacteriana que se transmita entre reses, sino de un proceso biológ