El mañana

Los sismos del 7 y 19 de septiembre sacudieron con su fuerza devastadora diversas regiones del país, dejando destrucción y dolor a su paso. Desastres naturales, impredecibles e ingobernables que arrancaron con fuerza apabullante y en tan sólo unos instantes a miles de familias sus casas, sus sueños, su tranquilidad, su seguridad y desafortunadamente, también la vida. Sismos que cimbraron como el de hace 32 años las entrañas de la sociedad y también lo más profundo de las y los mexicanos, que pusieron a temblar al gobierno, e incluso, al propio sistema político. Una vez más la ciudadanía, los jóvenes, las mujeres y los adultos mayores se volcaron, en un acto de solidaridad, fe y esperanza, a las calles con el único objetivo de ayudar como fuera y a quien lo necesitara. En Oaxaca, en Chiapas, en Morelos y en la Ciudad de México la ciudadanía ha estado presente minuto a minuto y día tras día. Mientras los esfuerzos institucionales e incluso los de muchos medios de comunicación se enfocaban en los lugares más vis