El Mundial de la gobernabilidad

El acto inaugural del Mundial 2026, el 11 de junio, convirtió a México en el epicentro de una pasión que congrega a más de la mitad del planeta: se estima que la final de este torneo será vista por más de mil 500 millones de personas en más de 190 países, mientras que los 48 partidos disputados en las tres naciones sede —Estados Unidos, Canadá y México— acumularán una audiencia televisiva superior a los 5 mil millones de espectadores. Un evento de esta magnitud es también un espacio de amplia proyección donde la política global se filtra entre las gradas y los reflectores. El Mundial ofrece a México la oportunidad de proyectar su riqueza cultural, su vocación hospitalaria y la solidez de sus instituciones. No obstante, también atrae a actores interesados en capitalizar la atención internacional: desde movimientos sociales legítimos hasta grupos de presión cuyas agendas se ocultan en la marea de la protesta. Hoy, México vive movilizaciones gremiales y sociales legítimas que expresan demandas justas; sin embar