Durante décadas, quienes han recorrido los caminos, los campos y los barrios de este país han atestiguado una de las lacras más profundas que carcomen la vida pública de México: el cacicazgo. Ese dominio sofocante donde unos cuantos se asumen dueños de las voluntades, del presupuesto y del destino de comunidades enteras, no es más que la negación misma de la justicia social y de la dignidad popular. El firme posicionamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al encarar de frente el nepotismo electoral y el dinastismo político, toca la fibra más sensible del poder en las provincias y municipios de esta patria. Su llamado a erradicar estas prácticas no es una postura de coyuntura, sino la consecuencia natural de una vida de compromiso ético. No se puede llamar democracia a un sistema donde los puestos de elección se transmiten como parcelas privadas o títulos de propiedad. En diversos rincones del país se ve con profunda preocupación cómo gobernadores, alcaldes o legisladores pretenden heredar la silla
El patrimonio familiar en la política
Durante décadas, quienes han recorrido los caminos, los campos y los barrios de este país han atestiguado una de las lacras más profundas que carcomen la vida pública de México: el cacicazgo. Ese dominio sofocante donde unos cuantos se asumen dueños de las voluntades, del presupuesto y del destino de comunidades enteras, no es más que la negación misma de la justicia social y de la dignidad popular. El firme posicionamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al encarar de frente el nepotismo electoral y el dinastismo político, toca la fibra más sensible del poder en las provincias y municipios de esta patria. Su llamado a erradicar estas prácticas no es una postura de coyuntura, sino la consecuencia natural de una vida de compromiso ético. No se puede llamar democracia a un sistema donde los puestos de elección se transmiten como parcelas privadas o títulos de propiedad. En diversos rincones del país se ve con profunda preocupación cómo gobernadores, alcaldes o legisladores pretenden heredar la silla