En 2015, el bebé de Lourdes nació con 55 puntos en sus niveles de plomo en la sangre, el más alto de las mediciones obtenidas por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), y de acuerdo con instituciones de investigación, ese grado de penetración del metal en la sangre fue la consecuencia de cocinar durante tantos años con loza de barro vidriado con plomo. El caso fue detectado en el hospital regional del IMSS en Cuernavaca, y posteriormente un equipo de Pure Earth México, una organización que trabaja en coordinación con expertos del INSP en el tema de barro vidriado con plomo, visitaron la casa de Lourdes y confirmaron que el plomo estaba presente en utensilios de cocina. Para bajar los grados de plomo en Antonio (nombre ficticio), lo sometieron a un tratamiento de tres años en distintos hospitales de Morelos, pero tardó más que otros niños de su edad en gatear, caminar, enderezar la cabeza, y a sus siete años aún acude a terapia de lenguaje, cuenta su madre. Martha María Téllez Rojo, doc
El plomo, un enemigo silencioso del barro
En 2015, el bebé de Lourdes nació con 55 puntos en sus niveles de plomo en la sangre, el más alto de las mediciones obtenidas por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), y de acuerdo con instituciones de investigación, ese grado de penetración del metal en la sangre fue la consecuencia de cocinar durante tantos años con loza de barro vidriado con plomo. El caso fue detectado en el hospital regional del IMSS en Cuernavaca, y posteriormente un equipo de Pure Earth México, una organización que trabaja en coordinación con expertos del INSP en el tema de barro vidriado con plomo, visitaron la casa de Lourdes y confirmaron que el plomo estaba presente en utensilios de cocina. Para bajar los grados de plomo en Antonio (nombre ficticio), lo sometieron a un tratamiento de tres años en distintos hospitales de Morelos, pero tardó más que otros niños de su edad en gatear, caminar, enderezar la cabeza, y a sus siete años aún acude a terapia de lenguaje, cuenta su madre. Martha María Téllez Rojo, doc