El que a encuestas mata…

Para las encuestas no existe ni ha existido austeridad desde hace décadas. Se realizan con igual enjundia por los gobiernos, los partidos o líderes políticos. Pero a pesar del gasto, si en algún lugar se ve la frivolidad del sistema electoral es en estas radiografías del sentir popular: define más una encuesta que un buen argumento. Se privilegia lo electoral sobre otro tipo de racionalidad. Y lo electoral no es lo político, es sólo una parte de él y, por supuesto, no debe ser un objetivo en sí, sino un instrumento para perseguir otros. Más grave es, además, tener una mala encuesta. Y es mala cuando pierde la capacidad de mostrar el sentir de la población. ¿Por qué es mala? Porque así lo quiso alguien, por accidente, porque estuvo mal hecha o por todas las razones anteriores. Algún comentarista afirmó que 1) él era del ITAM y 2) que aprendió que para las encuestas mientras se use el muestreo aleatorio simple, entonces todo estaría bien, como se deduce cree se realizan en particular para seleccionar candidatos