El río convertido en veneno y basurero

Omoa es uno de los principales destinos turísticos de Honduras, que recibe cerca de un millón de viajeros internacionales al año. La pequeña ciudad, ubicada al norte, cuenta con un atractivo pasado colonial destacado por la Fortaleza de San Fernando, una variada gastronomía y la diversidad cultural que le aportan los 57 mil mestizos y garífunas, pueblo afrodescendiente de las regiones caribeñas de Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua. A 30 kilómetros de la ciudad desemboca el río Motagua, que nace en Joyabaj, que en maya —k´ich´e "Xol abaj— significa "entre piedras". En el esplendor prehispánico de esta cultura, su trazo funcionó como una ruta comercial de gran valor porque en el bosque seco de su cuenca, sobre todo en la zona media, se halla el único reservorio de jade de Mesoamérica e importantes yacimientos de piedras calizas; en la actualidad, los asentamientos rurales o semiurbanos, la falta de infraestructura eficaz para el manejo de residuos y tratamiento de aguas, y la cultura del desperdicio dota